Uno de los ejemplos más claros de las guerras ocultas del narco es la relación entre los gobiernos y las fuerzas de seguridad con las organizaciones criminales. En algunos casos, los gobiernos y las fuerzas de seguridad han formado alianzas con ciertas organizaciones criminales para combatir a otras organizaciones más poderosas. Esto ha llevado a una situación en la que algunos grupos criminales son vistos como "amigos" mientras que otros son considerados "enemigos".

A diferencia de otros relatos, Cedillo basa su investigación en de Los Zetas y el Cártel del Golfo, ofrecidos durante juicios en Estados Unidos (en ciudades como Austin, San Antonio y Dallas). Al no ser juzgados en EE. UU. por los crímenes cometidos en México, estos líderes criminales detallaron con precisión sus operaciones, la infiltración en instituciones gubernamentales y la logística detrás de eventos trágicos.

Las guerras ocultas del narco se refieren a los conflictos y alianzas que se forman entre los diferentes actores involucrados en la lucha contra el narcotráfico. Estos conflictos pueden ser entre gobiernos y organizaciones criminales, entre fuerzas de seguridad y grupos paramilitares, o incluso entre diferentes organizaciones criminales.